Muy pronto en nuestro país entrara en vigencia una ley bastante dura en contra del tabaco, esto que a muchas personas les molesta a nosotras las cosmetólogas nos tiene muy contentas ya que el tabaco causa muchos deterioros orgánicos y sobretodo perjudica el órgano mas grande del cuerpo humano: nuestra Piel.

Y no crean que yo nunca he fumado, lo hice hasta hace 12 años atrás y realmente estoy muy orgullosa de haberlo podido dejar ya que mi cuota diaria de cigarrillos era de 10 a 12, mi piel me lo ha agradecido al igual que mis pulmones.
La piel humana está expuesta a los efectos del humo del tabaco de dos formas: directa, por contacto del humo ambiental con la piel, e indirecta, por la llegada vía sanguínea de las sustancias tóxicas procedentes del humo del tabaco inhalado.

Un efecto tóxico directo del humo del tabaco es la disminución de la hidratación del estrato córneo de la cara de los fumadores, lo que favorece los cambios físicos que presenta la piel de esta región, como el mayor desarrollo de arrugas faciales.
El humo del tabaco genera una gran cantidad de radicales libres, lo que condiciona el surgimiento de enfermedades, el envejecimiento prematuro de la piel y la destrucción de los tejidos cutáneos del rostro.

El tabaco altera el equilibrio entre la elastasa (enzima que destruye elastina) y su mayor regulador, el inhibidor de la alfa 1-proteinasa. Aumenta la liberación de elastasa por los neutrófilos y los macrófagos e inactiva por oxidación a su inhibidor.
Al aumentar la actividad de la elastasa en la piel, se rompen las fibras elásticas que la soportan y que le confieren su resistencia.
Además la acumulación de desechos de elastina en la dermis va seguida de una degeneración del colágeno que la rodea.
El humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos y de la piel, afectando su nutrición.
La nicotina provoca vasoconstricción y una disminución de la circulación periférica.
La disminución de la circulación capilar, provoca una piel grisácea y apagada. Los depósitos de nicotina y alquitranes en la superficie de la piel dilatan los poros. Y la congestión de los senos nasales con rinitis crónica que produce el humo traen como consecuencia hinchazón de los párpados.
Además las arrugas de los fumadores son diferentes de las que presentan los no fumadores.
Las arrugas desde los ojos de los fumadores son más estrechas y profundas, con contornos bien marcados, mientras que las mismas arrugas en los no fumadores son bastante más abiertas y redondas.
La relación del tabaco con las arrugas se manifiesta con claridad en sujetos de ambos sexos de más de 30 años.
Personas entre 40 y 49 años tienen una probabilidad de arrugas idéntica a la de los no fumadores de 20 o 30 años más
El color de la piel de los fumadores no presenta el color rosado característico de la piel sana y ofrece mas bien una palidez cercana al amarillo grisáceo, por lo cual es raro que los fumadores tengan mejillas rosadas, además de no enrojecer prácticamente nunca
El tabaco además disminuye los niveles de vitamina A, provoca atrofia dérmica, disminución de fibroblastos, alteraciones del tejido conjuntivo y elastosis
Esta elastosis se inicia en la dermis media o profunda a diferencia de la elastosis solar, que se inicia en la epidermis o dermis papilar.
La elastosis de los fumadores se produce por los radicales libres que llegan a la piel por vía sanguínea.
Y si al habito de fumar le agregamos los contaminantes atmosféricos el problema es aun mayor ya que los contaminantes se fijan sobre la piel, se mezclan con la suciedad natural, el sebo, los residuos del maquillaje, y bajo los efectos habituales de los rayos UV, generan toxinas y radicales libres.

Estas toxinas penetran y se propagan por la epidermis.
Saturan los sistemas destoxificantes naturales de la piel

Las toxinas se acumulan.
Las celulas de la piel se axfisian.
La piel se vuelve cada vez más tensa y sensible.

Contaminantes como el plomo, el mercurio y el cadmio que emiten los vehículos, calefacciones o fábricas, y que son los más tóxicos de la atmósfera, no sólo oxidan los edificios, también irritan la piel y provocan la muerte de las células.

Los dermatólogos han constatado que en los lugares contaminados, hay un aumento de los casos de irritación, mayor sensibilidad sobre pieles sanas, e incluso el empeoramiento de algunos casos de dermatosis
La piel estará, rugosa, con deshidratación, sequedad, envejecimiento prematuro, tensa, con comezones, irritación, rojeces inflamables, sensación de calor, poros dilatados, brillante, en algunos casos con acné, sensible, y con reacciones alérgicas.

La piel cuando esta sana dispone de medios particularmente eficaces de protección y de defensa contra los agentes externos. La respiración celular constituye uno de los principales sistemas destoxificantes naturales de la piel ya que permite a la célula eliminar toxinas y radicales libres.
Sin embargo los procesos naturales si somos fumadores no son lo suficientemente eficaces como para formar una barrera epidérmica que proteja nuestra piel y si a esto le agregamos estrés exterior saturamos los sistemas defensivos y nos encontramos ante una piel con deshidratación, fotoagresión, sequedad, grietas, coloración grisacea y con envejecimiento de los tejidos.
Por todo esto que bueno que cada día habrán menos fumadores en nuestro país.

Tema otorgado por Patricia Bernal
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