|
Piel y cabello son cartas de presentación pero su papel va más allá
de la estética. Su estado refleja la salud general y, en concreto
la piel, cumple importantes funciones, tanto depurativas como
protectoras.
La
piel recubre todo el cuerpo y debe ser considerada un verdadero órgano,
una superficie viva que cumple numerosas funciones. Está formada por
tres niveles siendo la epidermis el más externo. Encontramos en ella
la capa córnea, compuesta por células constituidas por queratina -
proteína de las uñas y los cabellos - y cuya principal función es
la protección.
El manto ácido - una película grasa - es importante, actúa
como lubricante de la piel y como defensa antibacteriana, contra la
contaminación y los agentes atmosféricos. Hay que evitar su destrucción,
debida al uso excesivo de jabones, geles y detergentes.
La dermis es la capa media y se divide a su vez en dos partes.
Una es la superficial, que contiene abundantes vasos sanguíneos y
terminaciones nerviosas, lo que permite por un lado la oxigenación
de la piel y el aporte de nutrientes, y por otro la sensibilidad táctil.
La otra es la parte profunda, formada por el tejido elástico que da
firmeza a la piel y que contiene los folículos pilosos, las glándulas
sebáceas y las sudoríparas. En la hipodermis, o capa más interna,
se hallan vasos sanguíneos de la circulación periférica y troncos
nerviosos. En ella se asientan las células adiposas que actúan como
un colchón protector.
Barrera
protectora
La
piel forma una barrera protectora (debido al revestimiento ácido
y a su impermeabilidad) contra los gérmenes. Además, elimina las
toxinas a través del sudor y contribuye a regular la temperatura
corporal. Otras funciones, menos conocidas, son la inmunitaria
- produce anticuerpos para la defensa antibacteriana - y la
respiratoria - a través suyo se produce un intercambio de gases
semejante al que tiene lugar en los pulmones.
El cabello es un importante anexo cutáneo básicamente queratinoso.
Consta de tres capas. El núcleo central está compuesto de tejidos
esponjosos que pueden contener algún pigmento. La media se compone
de células alargadas que dan al cabello su elasticidad y color.
La exterior tiene cientos de escamas delgadas y superpuestas.
Una cabellera sana adulta posee alrededor de 150.000 cabellos.
La pérdida normal es de 10 a 50 cabellos al día, siendo éstos reemplazados
por otros nuevos, que aparecen en la misma papila y en los mismos
folículos que los anteriores.
Las glándulas sebáceas del cuero cabelludo secretan grasa para su
lubricación. Si ésta es excesiva nos encontramos con cabellos grasos
y si resulta insuficiente, secos.
Posibles
alteraciones
La piel
suele reflejar el estado general del cuerpo. Es habitual que se
decante hacia un exceso de grasa o bien de sequedad (deshidratada
y con tendencia a las arrugas). Las dermatitis o eccemas
se caracterizan por la inflamación de la piel en determinadas zonas,
acompañada de enrojecimiento, picor y descamación. El contacto con
sustancias irritantes, las alergias y las deficiencias alimentarias
favorecen su aparición. La llamada dermatitis atópica se
suele presentar en lactantes y niños. Acostumbra a ir acompañada
de otras manifestaciones alérgicas, como el asma. Es fundamental
encontrar y suprimir los alimentos alergizantes. La psoriasis
es una enfermedad de la piel bastante frecuente, cuya causa no es
del todo clara y que se manifiesta con enrojecimiento y descamación
en diversas partes del cuerpo (codos, tórax, cuero cabelludo....).
El estrés emocional y las infecciones la agravan, mientras que la
relajación, el sol y una alimentación sana la mejoran. El acné
es una hipertrofia e infección de las glándulas sebáceas. Esta
originado por factores genéticos, hormonales, nerviosos y de tipo
alimentario (nutrición escasa en productos naturales y rica en grasas
y aditivos). El cabello tiene sus problemas. La caspa (debida
a una excesiva descamación y a ciertos microbios), sequedad, demasiada
grasa... La caída del cabello, más frecuente entre los hombres,
se debe a factores hormonales, pero también puede contribuir una
alimentación desequilibrada.
Recomendaciones
de salud
EVITAR
- Una alimentación demasiado rica en grasas animales
(mantequilla, leche, embutidos...) aumenta la secreción de las
glándulas sebáceas (favorece el cutis graso y el acné) y tiende
a depositarse, antiestéticamente, debajo de la piel (celulitis).
- La leche
de vaca es una de las principales causas de dermatitis
atópica y eccemas. Su supresión en estos casos mejora muchos
problemas de dermatitis en niños y también en los adultos
|
FAVORECER
- La piel necesita airearse, sudar con el ejercicio
y lavarse con agua clara y jabones que no agredan
su manto ácido natural.
- La alimentación
conveniente tanto para la piel como para el cabello debe ser
rica en minerales y vitaminas - especialmente betacaroteno,
grupo B, C y E - por lo que deben abundar en la dieta frutas
y verduras. Los
carotenoides, fitocompuestos con virtudes protectoras, están
presentes en las frutas amarillas (mango, damasco, papaya,
naranja)
- En el caso
de psoriasis, dermatitis y alergias, los ácidos grasos
omega-3 - contenidos en el aceite de pescado, especialmente
atún y salmón - se ha comprobado que resultan favorables.
|
Texto
extraído de revista española Cuerpo Mente
|