Está
demostrado que el alto nivel de stress disminuye la capacidad productiva del
hombre, aumenta el ausentismo laboral y la presentación de licencias médicas,
pero, ¿qué es el stress?.
El
stress es más que una simple acumulación
de problemas.
Es
la respuesta de nuestro organismo a una serie de estímulos del medio externo
o interno, primero a modo de protección y luego como adaptación.
Son estímulos causales, entre otros, los siguientes:
toma de decisiones (responsabilidad en el trabajo)
inestabilidad (emocional, laboral, económica)
competencia laboral
vicios posturales
baja autoestima (intelectual, corporal)
alto nivel de ruidos
contaminación ambiental
El stress se manifiesta con un cansancio generalizado, dolores corporales, principalmente en espalda y cabeza, falta de interés en las actividades diarias, desincentivo, baja de ánimo e irritabilidad.
Podemos señalar como síntomas específicos que acusan la presencia de stress en algún grado de progresión:
dilatación de pupilas
agudización del oído
aumenta la transpiración de manos y pies
prolongación del estado de vigilia
sensación de agotamiento
dificultad en la concentración
ansiedad
inflamación intestinal
alteraciones digestivas
aceleración del ritmo respiratorio
contractura muscular (dolor)
baja de defensas
Puede
que usted tenga una espalda lastimada, agobiada por la tensión en el trabajo,
músculos adoloridos debido al ejercicio, posturas inadecuadas etc.
Con poco esfuerzo y tan sólo un momento al día puede hacer desaparecer esos músculos cansados y duros, llenos de tensión, entregándose una espalda tonificada, relajada sin dolor ni incomodidades.
Recomendaciones domésticas:
baños de tina con agua caliente según su sensibilidad
por 15 minutos
con esencias de lavanda, romero o ginseng
acostado boca arriba con las piernas en alto, sujetas con cojines
contraer todos los músculos al máximo y soltar
en los descansos, respirar profundo y lento
sentado con los pies descalzos
deslizar los pies sobre un cilindro de 5 cm. de diámetro m/m
sentado tomado firmemente de los bordes inferiores de la silla
inclinar la cabeza hacia un costado y otro, hasta sentir la tensión en los músculos, en ese momento mantener durante 5 segundos y cambiar.
Respirar profundo y lento entre cada elongación
Finalmente siempre es recomendable consultar con un profesional en terapia manual, quién le podrá entregar el tratamiento adecuado y le orientará en su caso personal.
Juan
José López Abad
Kinesiólogo – Quiromasajista – Linfoterapeuta